jueves, 13 de octubre de 2016

TRES DÉCIMAS QUE NO AMANECEN

I.
Trae el alba tonos rojos
de parca, cuando amanece
y bajo mi colcha crece
el montón de los despojos.
Viendo el mundo por dos ojos
miopes de melancolía,
con muletas de apatía,
sigo en pie perdiendo el paso
y al final de cada ocaso
muere por suicidio el día.


II.
El orto me sabe a culo
inflamado de almorranas.
Como todas las mañanas,
"buenos días" es un bulo.
Aunque silbo y disimulo
el alma frente al espejo
del mundo que me hace viejo,
cuántas noches, en el trance
penoso de hacer balance,
se me arruga el entrecejo.


III.
Aquí anochezco, otra aurora
al suroeste de Francia,
deshojando en la distancia
la margarita traidora.
Si Julieta se enamora,
jamás va a ser del más feo,
pues Don Juan nunca es Romeo.
Hoy el amor se amortiza,
la carne al alza cotiza
y hasta Cupido es ateo.